HORARIOS DE MISAS

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UNIDOS EN LA RESTAURACIÓN DE NUESTRA IGLESIA

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VISITAS A LA IGLESIA PARROQUIAL DE ÍLLORA

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LOA A SAN ROGELIO

FESTIVIDAD DE SAN ROGELIO MÁRTIR, SEPTIEMBRE 2018

FESTIVIDAD DE SAN PÍO DE PIETRELCINA

FESTIVIDAD DE SAN PÍO DE PIETRELCINA

VIRGEN DEL PILAR 2018

ENCUENTRO ANUAL DE CÁRITAS GRANADA 2018

CELEBRACIÓN DE LOS SANTOS Y DIFUNTOS EN LOS GRUPOS DE CATEQUESIS

ADORNO FLORAL DURANTE TODOS LOS SANTOS Y DIFUNTOS

VISITA DE LAS RELIQUIAS DE SANTA MARGARITA MARÍA

ÁNIMAS 2018

EXPOSICIÓN MÁRTIRES DE LA DIÓCESIS DE GRANADA

COMIDA DE LA HERMANDAD DE SAN ROGELIO POR NAVIDAD

INMACULADA 2018

CONTENEDOR DE AYUDA A HONDURAS 2018

BENDICIÓN DE IMÁGENES DEL NIÑO JESÚS

BELÉN PARROQUIAL 2018

NAVIDAD 2018

BODAS DE PLATA Y ORO 2018

Ruta de Belenes 2019

CENA DE NAVIDAD ROCIERA

GRUPO DE ORACIÓN REINA DE LA PAZ DE ÍLLORA (GRANADA)

CANDELARIA 2019

CUARESMA 2018

SÁBADO DE PASIÓN

VIACRUCIS MARTES SANTO 2018

VIACRUCIS MARTES SANTO 2018

MIERCOLES SANTO

ALTAR DE LA RESERVA 2018

JUEVES SANTO

JUEVES SANTO 2018

VIERNES SANTO

VIERNES SANTO 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

PASCUA 2018

NOS VISITA NUESTRA MADRE DEL ESPINO

MI PRIMERA CONFESIÓN

FIESTA DEL PERDÓN CON LOS DE 2º DE CATEQUESIS

FIESTA DEL PERDÓN Y ENTREGA DE LA CRUZ

RENOVACIÓN PROMESAS BAUTISMALES 2018

LA MORENITA JUNTO A NOSOTROS

FINALIZA LA CATEQUESIS 2017-18

FINAL DE LA CATEQUESIS JUNTO AL PADRE PATRICIO LARROSA

PEREGRINACIÓN PARROQUIAL AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE FÁTIMA EN LANCHA DEL GENIL

SAN ISIDRO LABRADOR Y SANTA RITA DE CASIA

PRIMERAS COMUNIONES 2018 EN ÍLLORA

VISITA EL TEMPLO PARROQUIAL DE LA ENCARNACIÓN DE ÍLLORA


¡Bienvenidos al Templo que es el hogar de la comunidad Parroquial de Íllora!


Entrar en este Templo, que forma parte de las conocidas como “Iglesias de las 7 Villas”, te sumerge en las raíces cristianas de esta tierra, que más allá de la reconquista por los Reyes Católicos, nos habla de la presencia de la fe entre las gentes de esta localidad, a las que atendió con su ejemplo y testimonio, San Rogelio, oriundo de esta Sierra de Parapanda, y Patrón de la Villa, mártir en la época Mozárabe en Córdoba en el año 852. Por tanto, este Templo, es expresión no sólo del deseo de los Reyes Católicos de cimentar la fe cristiana, sino que recoge todo el sentir cristiano de sus gentes desde muchos siglos atrás, y que el maestro Diego de Siloé supo tan bien trazar, en un monumento, que ha sido declarado “Bien de Interés Cultural” en el año 1.980.


Al entrar, como en todo templo católico hay un recuerdo permanente a nuestro bautismo: Las pilas de agua bendita, nos recuerdan, que comenzamos a formar parte de la gran familia de los cristianos por el bautismo, y que la señal de la cruz, nos identifica, y nos pone en la presencia de Dios. 

La construcción de la capilla mayor y torre arranca en el año 1541, terminándose la capilla mayor en el año 1549.

Intervinieron en la construcción de este Templo, Juan de Maeda, Pedro de Pontones, Juan de Alcántara y Juan de Riaño, sucesivamente hasta que en el siglo XVIII, se añadió el coro y una nueva sacristía más amplia. Las portadas son de Diego de Pesquera.

La construcción es de estilo renacentista aunque con rasgos góticos, es de nave rectangular, con capillas hornacinas poco profundas alojadas entre los contrafuertes, abiertas por arcos de medio punto y cubiertas con cañones decorados con arcos cruceros y medallón.

La nave está dividida en cuatro tramos por pilastras toscanas que rematan en una cornisa que recorre toda la iglesia, separando el cuerpo de capillas de las partes altas, donde se abren las ventanas de vuelta redonda.

Las bóvedas son de las características sexpartitas con terceletes, habituales en nuestro renacimiento, peraltadas sobre somero rebanco.


Comenzando por los pies de la Iglesia, nos encontramos con la Capilla del Cristo de la Veracruz. Imponente imagen, que parece haberse inspirado en la de la Misericordia de Granada, y que realizó el escultor Espinosa Cuadros, de los años 40 del pasado siglo.
Frente a ésta, se encuentra la capilla bautismal, que actualmente ocupa la Capilla del Carmen. 
La imagen pequeña de la titular, la Virgen del Carmen, ocupa el centro, excepto en las celebraciones de la Candelaria, la fiesta de la Virgen del Carmen, y los cultos de ánimas, que abandona este lugar para presidir el altar levantado en su honor.

Junto a la capilla del Carmen y el arco que nos hace mirar hacia el coro y el órgano, del que sólo se conserva lo que se ve exteriormente, encontramos la capilla de Ntro. Padre Jesús Nazareno, como en un manifestador ricamente adornado.

Nos encontramos con un retablo barroco dorado y pintado, imitando oro y jaspes, que resguarda la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, atribuida a la escuela de Navas Parejo, y en cuyas repisas, encontramos actualmente dos devociones muy populares en el pueblo cristiano: Santa Rita de Casia, agustina con su hábito negro, y la imagen de la Virgen de Fátima, lugar que en otro momento ocupó la imagen de la Virgen del Carmen. Sobre el altar, dentro de una urna, nos encontramos con una imagen de la infancia de Jesús, que despierta gran devoción.

Junto a esta capilla y uno en frente del otro, encontramos los dos grandes retablos que conserva este Templo, ambos actualmente dedicados a dos devociones marianas de pasión: La Virgen de los Dolores y la Virgen de la Soledad. Son dos retablos que enganchan al que los contempla por su riqueza ornamental y la luminosidad que desprenden.

 Estos retablos fueron ejecutados por el entallador Francisco Antonio Vidaurre, ayudado por Lorenzo Torres de 1.761 a 1.766, y el dorador José del Pino.

Su configuración es la de un gran encasamiento arqueado bastante profundo y en derrame, como un gran nicho expositor,
rodeado de abundante ornamentación de estípites, recortes, vegetación, roleos y demás motivos propios de la época.

Junto a estas dos capillas, encontramos dos retablos parecidos de corte clasicista, con hornacina entre columnas toscanas y frontón, que ocupan la imagen de San Rogelio, patrón del pueblo, franqueado
por las imágenes de San Antonio de Padua, con su hábito marrón franciscano, y la escultura de San José, y en una repisa la imagen de la Virgen de las Angustias.
Frente a ésta, ocupa la hornacina la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, a sus pies una imagen de la Inmaculada con un hermoso estofado, y le franquean, las imágenes de San Francisco de Asís, contemplando a Cristo en la Cruz, y la del agustino, San Nicolás de Tolentino, y en una repisa, la imagen del Cristo de la Juventud. 

La capilla mayor es rectangular, con un arco carpanel poco profundo que cobijaba los distintos retablos que exisitieron y actualmente un tabernáculo neoclásico de mármol. Las pilastras del arco toral son distintas de las de la nave y denotan su carácter más antiguo. Se cubre por bóveda de las del mismo tipo que las de la nave, que sin duda son imitación de ésta. 

El tabernáculo neoclásico tiene una base de mármol blanco, sobre la que se coloca el alzado que presenta en sus cuatro esquinas pares columnas de mármol en color terroso, y tras ellas, pilares en color negro. El entablamento es de mármol blanco, colocándose en la parte delantera un frontón triangular en mármol negro, color éste que se repite en la cornisa lateral. Como coronación hay una cúpula rematada por cruz. Según Pascual Madoz, en el siglo XIX, el mármol fue extraído de las canteras de Sierra Elvira. 

Destacar la imagen del Crucificado de pequeño tamaño pero de valiosa talla, atribuido a Diego Sánchez Sarabia, que recientemente ha sido restaurado, costeado por la Casa del Duque de Wellington. En el altar Mayor, encontramos la Cruz Parroquial de Juan de Raesta de 1654. Es una cruz latina de perfil rectangular y adornos de casetones en las caras cuyos brazos terminan en adornos de espirales y pomos, todo ello inserto en un gran nudo cilíndrico con asas y decorado con hojas y motivos geométricos. El Cristo, con la cabeza inclinada hacia su derecha está sobre un tondo con paisaje urbano al fondo, mientras que en el reverso de la cruz aparece otro tondo con el tema de la Encarnación. En este espacio encontramos también la pila bautismal, el púlpito barroco, la sillería que rodea todo el altar, y en un expositor, el terno litúrgico de San Rogelio, ropas litúrgicas para usar en las celebraciones en su honor, bordadas en seda y oro.

Desde aquí, contemplar todo el templo, las cubiertas, el coro, y todo el conjunto, merece realmente la pena. 

Preside el conjunto, la mesa del altar, dónde diariamente se celebra la Eucaristía. 

La torre se levanta detrás de la cabecera. Es un simple prisma muy alto y macizo, con sólo dos ventanas decoradas con motivos de conchas y otros temas. La sacristía, que se aloja en la parte baja de la torre, posee un techo de artesonado que presenta figuras antropomorfas y zoomorfas muy bien labradas. 



Entrar en esta Sacristía e introducirnos a subir por la escalera de caracol, con sus 109 peldaños, es meternos en el ambiente de una época de mucha actividad en estas estancias, de las que vamos a ser testigos, después de la restauración llevada a cabo recientemente, redescubriéndose el valor de cada una. 

Actualmente esta Sacristía antigua, contiene lo más valioso que tenemos: el Archivo Parroquial, desde 1.542 se conserva íntegro, y recientemente se le ha proporcionado el mobiliario, indicado por los expertos en la materia, para su mejor conservación. 

Introduzcámonos en la escalera de caracol, y decidámonos a visitar, sus tres estancias. 

La primera de ella, en la restauración, se pensó habilitar ahí el Archivo Parroquial, de ahí, toda la instalación de la escalera de caracol de hierro, para aprovechar más el espacio. 

La segunda habitación, guarda aún en su interior, restos de lo que fue el pasado cofrade de la localidad, y trozos de las imágenes que desaparecieron en los tristes hechos previos al 36 en nuestro país, así como ropas litúrgicas de otras épocas, todo esperando, poder ser expuesto en las debidas condiciones para disfrute de todos. Les animamos a contemplar el paisaje desde cada una de las ventanas, y tener una nueva visión del castillo restaurado de nuestra localidad. 

Seguimos subiendo por los peldaños, algunos desgastados ya por el paso del tiempo y que se han querido mantener así, como testimonio de la propia historia de este Templo, y del uso de sus gentes, para acceder a una nueva estancia, dónde podemos contemplar, el actual reloj de la Iglesia, así como la antigua maquinaria, del que antes existía, que era de cuerda, y exigía una atención más personalizada, que el actual ya no necesita.

Además tenemos la posibilidad de asomarnos a la techumbre del Templo, por una puerta que tienen a su derecha. Su contemplación nos hace imaginarnos, todo lo que fue la construcción de este Templo. 

Y subimos el último tramo de escalones y llegamos a la Torre…contemplémosla, cada una de sus campanas cargadas de historia, busquemos el año de su fundición y el nombre que se le puso; contemplemos la cúpula de la torre y a través de los ventanales, contemplemos las vistas de la localidad que nos ofrece este enclave.

OTROS DETALLES A NO PERDERSE EN LA VISITA A ESTE TEMPLO: 

Cuadro que se encuentra en el Altar Mayor, por encima de la vitrina con las ropas litúrgicas de San Rogelio. 

Se le atribuye a la escuela de Alonso Cano, y ha participado en una de las exposiciones sobre el Barroco, en la Diócesis de Granada. 

Pasen también a visitar, la nueva Sacristía, en dónde su mesa central, y sobre las cajoneras de ropas litúrgicas, lo que puede ser, restos del primitivo retablo que existió en el Templo. Sobre el mismo, contemplar un lienzo que recoge el momento del Descendimiento de Jesús. En un inventario de 1594 se menciona ‘una imagen grande de lienzo del descendimiento de la cruz que esta en la sacristía’ que pudiera ser este cuadro. En el lateral del transepto de Santa María de la Alhambra, existe un lienzo del descendimiento con características similares al conservado en nuestro templo. 

La composición del descendimiento se desarrolla sobre un fondo neutro. Abajo y en primer plano, se exponen sobre una tarima los tres clavos y la corona de espinas, sobre ella, la figura de Cristo, en escorzo e iluminada, ocupa el lugar central. Se trata de una figura famélica y lánguida, con el cuerpo inclinado hacia su izquierda y la cabeza hacia su derecha. Por su costado izquierdo está sostenido por San Juan, mientras que la Magdalena sostiene su brazo derecho. Por la espalda es sostenido por José de Arimatea, mientras que, en la parte izquierda, en último plano, puede verse la imagen de María, inclinando sollozante el rostro y vestida con túnica roja y manto azul. No les dejará indiferentes seguramente, así, como contemplar, el primitivo armario que contenía el archivo parroquial, con la fecha del mismo. 

Como verán, la historia de antes se mezcla con la historia de hoy, pues todas las dependencias de este Templo, están llenas de vida, pues siguen siendo usadas, por todos los grupos parroquiales, hermandades y cofradías, y fieles en general, de ahí, que se mezcle lo antiguo con lo actual.

EL ÓRGANO

Este instrumento hoy día conservado- en parte- en nuestra iglesia, tuvo su precedente, según las fuentes de finales del siglo XVI y XVII, en unos ‘órganos pequeños’. Siendo, algunos de estos ‘órganos pequeños’, trasladados a la Iglesia de Santa Ana para acompañar las canciones. 

Es en 1665-1666 cuando se procede a la construcción del nuevo órgano. Para ello, Jacinto de Olibares, proveniente de Baza, es el encargado de realizar los trabajos. Este dato es de especial importancia ya que los órganos de este autor se realizaron en su mayoría en la zona de la Diócesis de Guadix-Baza, pero fueron destruidos casi en su totalidad durante la Guerra Civil. Es por ello nuestro órgano uno de los únicos testimonios vivos de la obra de este autor. 

Durante la última mitad del siglo XVIII el órgano se situó en la ubicación actual y sobre el mismo intervinieron varios autores. Pero en aquellos años destaca Tomás Pavón, autor de los órganos de la iglesia de San José en el Albaycín de Granada. Existieron también intervenciones posteriores como la de 1808 a cargo de Demetrio Rubio Santoja o la de 1908, ya que se hallaron algunos tablones acanalados de las contras forrados con un periódico de ese año. 

Sin duda el archivo parroquial de la iglesia es quién más información nos ofrece del órgano, y por el cual se han podido realizar estas diversas conclusiones de autoría y cronología. 

Incidiendo en los aspectos formales del órgano, debemos conocer que es de tres calles, la central ligeramente más saliente que las laterales. En éstas el tercio inferior lo ocupan placas rectangulares de madera sin decoración, mientras que los dos tercios superiores presentan un gran hueco central apuntado y decoración calada, ocupado por placas de metal verticales y flanqueado por listones de madera con ornamentación vegetal. En la central, la mitad inferior, donde está el teclado, se cubre con placas de madera rectangulares, y la superior se divide en tres calles con huecos centrales, el del medio más alto, donde están los tubos. Estas calles que se separan entre sí por listones de madera con elementos vegetales, tienen en su parte superior decoración calada de motivos vegetales. Sobre las tres calles del órgano corre un entablamento decorado con medallones sobre cuya cornisa se sitúan otros pequeños medallones encima de las calles laterales y un frontón triangular en el centro, roto en su vértice superior por un elemento circular de grandes rayos.


El exterior de la iglesia es sobrio pero monumental. Los contrafuertes están insinuados en la parte inferior, pero sobresalen al tomar altura, delimitando los tramos y las capillas. Las ventanas poseen un arco de medio punto y discos lisos en las enjutas. 

Siguiendo con el análisis artístico de la iglesia, existen dos portadas, una a los pies y otra en el lateral derecho. Ambas están inspiradas en esquemas de Siloé, probablemente reinterpretados por Maeda, artista al que podemos atribuir su traza. 

La portada situada a los pies, es considerada por Gómez-Moreno Martínez como la más antigua de las dos. Consta de dos cuerpos, el cuerpo bajo se organiza con un amplio arco abocinado y otro de menor desarrollo inscrito en él, flanqueado por columnas dóricas sobre pódium. En el cuerpo superior de esta portada se levanta un ancho banco sobre el que se abre una hornacina rematada por un cuerpo trapezoidal, bastante característico de Maeda. A los lados de esta hornacina, a modo de tondos con pedestales y remate de candeleros, aparecen los relieves de la Fe y la Caridad, probablemente obra de Diego de Pesquera. En la hornacina mencionada aparece la escultura de San Pedro entronizado. 

La portada situada en el lateral derecho tiene una configuración distinta a la anterior. Consta de dos cuerpos, el más bajo tiene columnas corintias sobre pedestal que albergan un arco de entrada de medio punto. El cuerpo superior está configurado por una hornacina sobre un alto banco en el que aparece el escudo del arzobispo Pedro Guerrero. La hornacina está flanqueada por columnas corintias y en su frontón se ubica el escudo Real. Pero, lo realmente importante se encuentra dentro de la hornacina: el grupo escultórico de la Encarnación. Se trata de dos imágenes de bulto redondo compuestas de forma clásica y buen dominio del escorzo. Fueron, muy probablemente, obra de Diego de Pesquera, y sin duda de lo mejor de toda su obra. 


Por último, deciros, que la historia de nuestro Templo está llena de vida actualmente. Somos una Comunidad Parroquial, dónde se atiende la catequesis y formación de niños, jóvenes y adultos, en la que acompañamos a las jóvenes parejas en su decisión de unirse sacramentalmente en matrimonio, atendemos a enfermos, tenemos un grupo importante de personas colaborando desde Cáritas para solventar las necesidades de las familias con situaciones más desfavorecidas, y animamos las celebraciones litúrgicas, con nuestros recursos humanos y materiales. 

En nuestra comunidad hay también un fuerte sentimiento cofrade, la Hermandad del Santísimo y Patronal de San Rogelio mártir, reconocida por nuestro Arzobispado, la Cofradía de la Santa Veracruz, Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Virgen de los Dolores, la Hermandad del Cristo de la Juventud y la Virgen de las Angustias, la fuerte devoción a la Virgen del Carmen, con sus múltiples capillas portátiles que visitan muchísimos hogares del pueblo. En definitiva, una comunidad viva, que recoge toda la tradición cristiana vivida en esta localidad. 

Hemos restaurado la Torre, de la que estamos pagando un préstamo de 1.400 euros todos los meses. Se han restaurado las dos portadas, las cubiertas de las capillas y habilitado el Archivo Parroquial…todo con la ayuda de todo el pueblo, y de quiénes nos visitan. 
Gracias a todos, por incorporaros a nuestra ilusión. 

Para concertar la visita de la Iglesia Parroquial de Íllora, tenemos el teléfono 958/463289 de Martes a Domingos, a partir 6 de la tarde, o escribiéndonos al email: parroquiadeillora@gmail.com

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